Turismo de volcanes, una forma de acercarnos al corazón de la naturaleza

El turismo de volcanes implica acercarse a estos imponentes monstruos de roca y lava para experimentar toda su belleza.

Turismo de volcanes
El monte Mayó, en Filipinas, es una de las visitas obligadas del turismo de volcanes. (Foto: Archie Binamira – Pexels)

Imposible no caer ante el hechizo hipnótico de los volcanes. Basta con toparse con la figura de una de estas moles en el horizonte para caer en este embrujo de la naturaleza. El nivel de asombro es directamente proporcional a la cercanía con estas aparentes montañas.

¿Alguna hiciste turismo de volcanes? El entorno se transforma alrededor de ellos. Si hay lagos y tienen playas, sus arenas suelen ser negras. Las rocas (lava solidificada) son ásperas, filosas y porosas, parecen el mejor tributo al agua. Ríos de roca esculpidos por magma.

El volcán Lanin visto desde el inicio de senda hacia su cumbre (Foto de Juan Pablo Martínez).
El volcán Lanín visto desde el inicio de la senda hacia su cumbre. (Foto: Juan Pablo Martínez)

Ver un cráter humeando desde la la cumbre de un volcán activo es un privilegio único. Por eso te dejamos cinco recomendaciones para disfrutar de esta actividad en diferentes puntos del planeta.

1. El Cinturón de Fuego del Pacífico

El sistema volcánico conocido como Cinturón de Fuego del Pacífico ofrece esta vivencia única en América del Sur. El gran desafío es subirse a la cumbre del volcán Lanín (Argentina) para dejarse maravillar por la Patagonia, que se expande con sus bosques y lagos bajo tus pies.

En el paisaje, mirando desde el glaciar de la cima del Lanín hacia el oeste, irrumpen los volcanes Osorno y Villarrica (Chile). Este último es considerado el volcán más activo de Iberoamérica y, por lo general, se puede observar el cráter humeante que corona a este cono blanco.

En la cumbre del volcán Lanin hay un glaciar. Desde allí so observa el cráter del volcán Osorno y el cono del Villarrica (Foto de Juan Pablo Martínez).
En la cumbre del volcán Lanín hay un glaciar. Desde allí se observa el cráter del volcán Osorno y el cono del Villarrica (Foto: Juan Pablo Martínez).

Tener esta experiencia requiere entrenamiento y conocimiento de técnicas de travesía en montaña y glaciar. El ascenso a la cumbre del Lanín es exigente; lleva varias horas ya que hay que montarse sobre una cara de la montaña que tiene una inclinación de 45 grados hacia la cumbre.

Los volcanes Osorno y Villarrica vistos desde una ladera del volcán Lanin (Foto de Juan Pablo Martínez).
Los volcanes Osorno y Villarrica vistos desde una ladera del volcán Lanín. (Foto: Juan Pablo Martínez)

2. Kilauea, el rey del turismo de volcanes

Para los amantes de la adrenalina y los volcanes en erupción, el volcán Kilauea (Hawaii) es el destino indicado. Se trata de uno de los volcanes más activos del mundo. Sus constantes erupciones y ríos de lava han sido responsables de la evacuación de miles de personas.

volcan Kilauea
Lava del volcán Kilauea, uno de los más activos del mundo, llegando al mar. (Foto: Marc Szeglat – Unsplash)

Durante la aproximación al Kilauea es posible ver cómo la lava desciende al océano y cómo el agua burbujea cuando se produce este contacto. Una experiencia única.

3. Italia, el corazón europeo del turismo de volcanes

Italia tiene también una fuerte tradición volcánica. El Etna, en la costa de Sicilia, es uno de los famosos. A finales del siglo XX tuvo reiteradas erupciones que dejaron centenares de casas destruidas.

Volcán Etna
Visita a uno de los cráteres del volcán Etna, en Sicilia. (Foto: Carolina Pittaro)

El volcán Estrómoboli es otro de los atractivos de esa región. Es conocido comoel “faro del Mediterráneo” por sus frecuentes erupciones nocturnas, lo que atrae también a muchos turistas.

Y si hablamos de volcanes italianos, una visita al Vesubio no puede quedar fuera de esta lista. Está a nueve kilómetros de Nápoles, por lo que se considera a esta región como la zona volcánica más densamente poblada del mundo: más de tres millones de personas habitan el área.

El Vesubio ocupa un gran lugar en la Historia. Su erupción más potente se dio en el año 79, cuando unas 30.000 personas habitaban en la zona, en las ciudades romanas Herculano y Pompeya. Ambas han quedado muy conservadas bajo toneladas de cenizas y rocas volcánicas.

4. Al cima de un volcán en teleférico

El Teide, el pico más alto de España, es otro de los volcanes que deberías visitar. Tiene una altura de 3.718 metros sobre el nivel del mar. Desde 1909 no entra en erupción. Puedes llegar hasta su pico en teleférico y disfrutar de unas hermosas vistas sin hacer mayor esfuerzo.

Parque Nacional del Teide en Canarias
Parque Nacional del Teide, en Canarias. (Foto: Marek Piwnicki – Pexels)

5. Monte Mayón, el cono perfecto

El monte Mayón, conocido como el “cono perfecto”, es uno de los grandes atractivos de Filipinas. Por la incidencia de su actividad, es conocido como uno de los volcanes más destructivos del mundo. Al monte Mayón se la adjudica la muerte de más de 1.200 personas en los últimos 200 años.

El monte Mayón es ícono del imaginario de un volcán
El monte Mayón es ícono del imaginario de un volcán. (Foto: Archie Binamira – Pexels)

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