El agua cotiza en bolsa y debuta en Wall Street

El agua comenzó a cotizar en Wall Street para su uso productivo en California. La medida puede servir para un uso más sostenible del recurso.

(Foto: Adobe Stock)

Desde este lunes el agua cotiza en el mercado de futuros de la bolsa de Nueva York, Wall Street. Esta cotización sólo está disponible para el mercado de California, donde hay una gran escasez de agua. Podrán acceder a ella productores, fondos y municipios.

El nuevo índice comercial del agua es Nasdaq Vales California Water Index, que será legibles en las pizarras de cotización con el «tiker» NQH2O.

En la apertura de la primera ronda de negociaciones el agua cotizó a 486,53 dólares por acre-pie, una medida utilizada en Estados Unidos que equivale a 1.233 litros.

Gestión del agua a través del mercado

La compra de títulos de agua permitirá, según expertos, un mejor manejo de este recurso escaso y evitará desperdicios. Por otro lado, se tendrá un mejor equilibrio de precio por la relación oferta y demanda.

La transacción de títulos de agua no implicará el transporte y la utilización del recurso. Se trata de títulos financieros basados en la cotización semanal del mercado de agua de California.

La venta de futuros de agua posibilitará además fijar un precio a un activo que hasta esta semana se calculaba a ojo por los productores de California, donde este recurso es escaso.

¿Manejo sustentable o especulación financiera?

La cotización del agua en Wall Street puede llevar a dos escenarios: una mejor planificación de utilización de este recurso o una especulación meramente financiera con este elemento vital para la vida y la producción de alimentos.

Así, el índice NQH2O estará disponible en la pizarra de la bolsa de Nueva York y su precio fluctuará. Otras materias primas como el oro, el petróleo, el trigo, el maíz o la soja cotizan de esta manera.

El precio del agua en el mercado americano podría impactar en el precio global de este elemento ya que puede ser tomado como referencia para varios servicios.

Estados Unidos y China son los mayores consumidores de agua del planeta. Mientras, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) asegura que unas 3.200 millones de personas tienen dificultad de acceso al agua en el mundo.

El mercado de agua como solución a la escasez

Según el informe de la FAO sobre el Estado mundial de la agricultura y la alimentación en 2020, los mercados y precios hídricos pueden ayudar a asegurar la productividad del uso del agua.

En el informe se detalla que en zonas en donde existan asignaciones de agua dulce (como el caso de California) podrían instrumentarse herramientas de mercado que permitan a los productores transferirse sus derechos vigentes.

Estos mecanismos, según la FAO, pueden ayudar a tener un uso más racional y eficiente del agua porque además plantean un sistema económicamente eficaz para su control.

Riesgos de monopolios de agua

Todo esto si pensamos en un mundo ideal, porque la FAO también advierte sobre los riesgos de estas prácticas.

El fantasma más grande que sobrevuela ahora el mercado de agua es que los vendedores puedan ejercer un poder monopolístico sobre este vital elemento, perjudicando a poblaciones enteras.

Acciones de grandes poderes económicos sobre títulos de agua puede llevar a que productores pequeños se queden sin el recurso. Esto también puede dificultar el acceso al agua a las personas.

Por otro lado, también se corre el riesgo de una alta demanda de futuros de agua por parte de productores no sustentables o grandes generadores energía, lo que podría generar mucha demanda, poca oferta de este bien escaso y un elevado precio con las consecuencias que esto podría tener en el acceso a un bien que es un derecho humano.

El ambiente, también en peligro

Otro de los temores entre los especialistas es el riesgo que puedan correr también los ecosistemas a causa de este modelo de comercialización de agua, ya que en varios casos se trata de cuotas excedentes no utilizadas por los productores.

Para Pedro Arrojo, economista y relator de la ONU en derechos al agua, se trata de un sistema perverso.

Según Arrojo, estos sistemas de cotizaciones podrían hacer que la adquisición del activo (el agua) por la compra futura derive en en desvíos de cauces de ríos enteros para cumplir contratos entre las partes intervinientes del mercado.

Esto, con el consecuente impacto de los servicios ambientales sobre dichos cursos de agua y el impacto además en el propio ecosistema.

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