Biocombustibles, ¿verdadera alternativa a los combustibles tradicionales?

Los biocombustibles se plantean como una posible opción a una futura era sin petróleo. ¿Cuáles son las dudas sobre su impacto para el medioambiente?

Biocombustibles como alternativa a los combustibles tradicionales
¿Pueden los biocombustibles reemplazar a los combustibles tradicionales sin dañar al medioambiente? (Foto: Gustavo Fring – Pexels)

No importa si se está del lado de los optimistas o de los pesimistas. Tampoco importa si algunos piensan que aún falta más de un siglo o si algunos piensan que es cuestión de pocas décadas. No hace falta ser un experto ni contar con miles de datos actualizados, lo cierto es que, tarde o temprano, la era del petróleo y sus derivados llegará a su fin y las llamadas energías alternativas deberán ocupar su lugar.

El petróleo es un recurso finito y los seres humanos no hacen más que aumentar día a día su demanda. Por lo tanto, hacemos bien en buscar y experimentar con energías alternativas. No es cuestión de esperar hasta extraer la última gota de petróleo de la tierra para ver entonces qué se puede hacer.

Estamos hablando de cambios monumentales respecto a nuestro modo actual de vida, por eso debemos ir buscando con tiempo las mejores soluciones. Pero, ¿existen hoy en día esas alternativas?

La respuesta es sí. Una de ellas son los denominados biocombustibles o biocarburantes. Se trata de combustibles que se obtienen a partir de materias primas tanto vegetales como animales, de productos humanos y animales o bien de residuos industriales de origen orgánico.

Suena fantástico, ¿verdad? Pero, si bien se presentan como una alternativa, aún es necesario resolver algunos problemas relacionados con su producción a gran escala.

Qué son los biocombustibles y cómo se obtienen

El biocombustible más común y utilizado actualmente es el bioetanol o simplemente etanol. Estamos hablando de un producto cuyo coste de elaboración es menor al de los combustibles fósiles, como la gasolina o el diésel.

Más si tomamos en cuenta que se produce a partir de residuos industriales orgánicos, cuyo costo es casi nulo. Y es que se trata, justamente, de desechos de otras actividades.

Además, a medida que se van agotando los yacimientos de petróleo, los costos de su extracción aumentan. Por otro lado, los nuevos pozos que se descubren -de manera cada vez menos frecuente- suelen ser de difícil acceso, por lo que eso también genera un aumento de costos.

Por el contrario, los procesos de producción de los biocombustibles son más eficientes y contaminan bastante menos, reduciendo las emisiones de carbono y azufre.

biocombustibles
Los biocombustibles se obtienen a partir de sustancias orgánicas. (Foto: CEUPE)

Además, a diferencia del petróleo, los biocombustibles son un recurso infinito. Y los tiempos de generación son muchísimo más rápidos que los miles y miles de años que demora el primero.

Otra de sus ventajas es que no dependen, como es el caso de los derivados del petróleo, de los lugares de extracción para que se genere toda una empresa a su alrededor. Pueden ser producidos prácticamente en cualquier lugar, generando de esa manera empleos locales.

Una consecuencia indirecta y positiva de la producción de biocombustibles, es la reducción de los volúmenes de basura que actualmente generan las sociedades, ya que una gran parte puede ser utilizada para la elaboración de los mismos. Por otro lado, en comparación con los combustibles fósiles, su manipulación es más segura.

Pero no todo es tan maravilloso como suena…

Para pensar: la otra cara de los biocombustibles

Existen algunas cuestiones negativas que deben ser evaluadas cuidadosamente si queremos tener éxito en el uso de biocombustibles a escala masiva. Porque una cosa es evaluar algo a niveles pequeños y otra muy distinta es extrapolar esas experiencias a niveles de uso mundiales.

Estos son algunos de los problemas a solucionar:

La necesidad de cultivos para obtener materias primas

Debido a que los desechos industriales orgánicos no serían suficientes para abastecer la demanda de producción de biocombustibles, se hace necesaria la obtención de otras fuentes de materias primas.

Además, los biocombustibles proporcionan menor cantidad de energía que los de origen fósil, por lo que se requiere de mayores cantidades de materias primas para igualar esos niveles energéticos.

Entonces, una de las maneras de obtener materias primas es su cultivo. Ahora bien, estamos hablando de una enorme superficie destinada para tal fin. Por lo tanto, esta actividad compite directamente con las áreas de cultivo utilizadas para abastecer de alimento a los seres humanos.

Acceso a agua potable
La obtención de materias primas para biocombustibles requiere de grandes extensiones de cultivos. (Foto: Süleyman Şahan – Pexels)

Como las áreas cultivables son escasas, se deben sacrificar otras que actualmente forman parte de numerosos ecosistemas naturales. Es decir, con el aumento de los cultivos para biocombustibles se van perdiendo bosques, con todo lo que ello implica.

El gasto de agua

Si es necesario cultivar para obtener materias primas estamos hablando de una actividad agrícola, por lo que su producción requiere cuantiosas cantidades de agua.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los biocombustibles requieren entre 70 y 400 veces más agua que los combustibles fósiles a los que se quiere reemplazar.

Y, como sabemos, el agua dulce destinada al consumo humano se está transformando en un bien escaso en la mayor parte del planeta.

Emisiones de gases de efecto invernadero

Teniendo en cuenta la necesidad de cultivar materias primas para la producción de biocombustibles, hay que agregar otro problema: la utilización de fertilizantes nitrogenados. Esto provocaría un aumento en las emisiones de óxido de nitrógeno.

Según la FAO, algunos cultivos pueden generar aún más gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles. En ese sentido, el óxido de nitrógeno tiene un potencial de calentamiento global unas 300 veces mayor que el dióxido de carbono.

Por otro lado, paradójicamente, la maquinaria para la producción de los biocombustibles requiere de combustibles fósiles, al menos por ahora.

Mirando al futuro

Esto solo fue un repaso somero de algunos pros y contras de lo que implicaría la masificación del uso de biocombustibles para reemplazar a los combustibles fósiles.

Pero el análisis de estos factores no debe minimizarse, si es que queremos encontrar una verdadera solución a este enorme desafío que tenemos por delante.

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