Refugios y santuarios de animales, ¿son lo mismo?

Refugios y santuarios de animales suelen usarse como sinónimos. Pero no son lo mismo ni tienen el mismo tipo de animales. Te contamos las diferencias.

Refugios y santuarios de animales
Descubre las diferencias entre refugios y santuarios de animales. (Foto: Alexas Fotos – Pexels)

Santuarios y refugios de animales son nociones que a menudo se confunden, pero se trata de diferentes lugares para ayudar a animales.

Lamentablemente, los animales padecen lo peor de los humanos. A veces por la explotación de los circos o zoológicos. Otras, por el maltrato o abandono. Además, hay muchos animales salvajes víctimas del tráfico ilegal que, al ser rescatados, no pueden ser reinsertados en sus hábitats naturales.

Y allí radica la diferencia. No es lo mismo rescatar animales como perros o gatos que salvar animales salvajes.

Los refugios de animales

Animales como los perros o los gatos no pueden cuidarse por sí mismos porque han sido domesticados. Esto hizo que se quedaran encerrados entre dos mundos, el salvaje y el humano. Por eso, no pueden controlar su natalidad natural y hay cientos de cachorros que terminan en la calle.

Si a esto le sumamos la crianza de perros y gatos “de raza” (un negocio que muchas veces genera sobreexplotación y sufrimiento), resulta que existen demasiados animales para pocos hogares.

Las personas tenemos la responsabilidad de atenderlos, darles un hogar, cuidar salud y alimentarlos. Pero como esto no siempre sucede, surgen los refugios de animales. Allí se encargan de dar hogar a los perros y gatos que vienen de criaderos clandestinos, de la calle, que son abandonados o están heridos.

Los refugios los cuidan, los curan y los preparan para darlos en adopción.

Los problemas de los refugios

Al haber tantos animales que rescatar, lo que suele suceder es que los refugios terminan siendo “depósitos” para perros y gatos. Es muy difícil atenderlos correctamente cuando son tantos.

Encontrar adoptantes responsables es un arduo trabajo porque muchos animales tienen secuelas físicas y emocionales del maltrato. Otro gran problema es el económico; por lo general, los refugios están formados por voluntarios y el mantenimiento se sostiene con donaciones.

Con tantos animales y tan poco dinero para enfrentar los costosos tratamientos, además del poco espacio disponible, muchos refugios terminan por practicar la eutanasia en los animales.

refugio perros
Los refugios de perros y gatos terminan abarrotados de animales. (Foto: Periódico Palacio)

Por suerte, no todos los refugios padecen estos problemas. Algunos logran prosperar y cumplir con el ciclo que requiere todo animal rescatado: curar sus heridas, esterilizarlos para evitar su reproducción y reacondicionarlos para que puedan ingresar a una familia.

Los santuarios de animales

Los santuarios son espacios para animales salvajes rescatados del mercado negro, de zoológicos y de circos. Por lo general, los santuarios son específicos para una especie animal. Así, encontramos santuarios para monos, elefantes, grandes felinos, etcétera.

Los animales salvajes requieren una atención completamente distinta. Además de la recuperación de las heridas físicas que puedan tener, también deben ser recuperarlos psicológicamente. Al haber estado en cautiverio, muchas veces pierden sus actitudes naturales y padecen de «zoocosis», lo cual requiere de una lenta recuperación.

Estos espacios deben tener un amplio territorio para poder generar un entorno lo más parecido al natural. Y cuentan con voluntarios y especialistas para ayudar a los animales a recuperarse y reinsertarse en sus hábitats.

Para mantener a los animales en su estado natural, no reciben visitantes ni cobran entradas. Se trata de mantener a los animales tranquilos y lejos del contacto humano, para que puedan tener una segunda oportunidad de vivir en tranquilidad.

 

También hay santuarios para animales provenientes de la industria alimentaria, con animales como vacas, ovejas, caballos, cerdos, gallinas. En estos casos, las diferentes especies de animales pueden convivir en armonía.

A diferencia de los santuarios de los animales salvajes, aquí si hay contacto con personas. Estos espacios suelen aprovecharse para enseñar sobre el respeto animal y para que las personas conecten y aprendan sobre ellos.

El esencial trabajo voluntario

Tanto los refugios como los santuarios existen y persisten gracias al trabajo de voluntarios. En algunos países, logran convenios con los gobiernos para que coordinen de manera conjunta el rescate de animales.

La mayor parte de ellos terminan siendo organizaciones sin fines de lucro que se sostienen por donaciones.

Esto sucede, sobre todo, en los santuarios. Y es que es fundamental que no haya intereses económicos que los condicionen. Es la manera de asegurarse que los animales rescatados no vuelvan a ser explotados y puedan vivir el resto de su vida en libertad.

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