Dulce secreto en buena compañía: el placer de las fresas

No podrás decirle que no a este secreto dulce si te apasionan las fresas. Sigue leyendo para averiguar de qué se trata.

Hay una idea insalubre de que comer dulces implica abandonar el cuerpo y la salud, entregándote a las calorías sin importancia del cuerpo, la forma y la apariencia. Nada más alejado de la realidad. Es importantísimo cada tanto darnos un gusto, un pequeño desliz, para que no se muera el espíritu.

(Foto: Canva)

Además, no está claro cómo es que comer dulces sea siempre hacer trampa, algo exagerado o una prohibición. Puedes optar perfectamente por opciones saludables. Más allá del delicioso sabor –sobre todo si lleva nata-, las fresas tienen muchos beneficios para nuestro organismo. Constituyen un concentrado de vitamina C que es fundamental tanto para nuestro sistema inmune como para mantener bella y saludable la piel.

Pero no acaba ahí. Ricas en antioxidantes, las fresas contribuyen a reducir las enfermedades cardiovasculares. Tienen una concentración de agua del 92% por lo que son muy útiles para mantenernos hidratados en verano. La vitamina B1, conocida como la vitamina anti-irritabilidad y tristeza, es capaz de mejorar nuestro estado anímico. Sabiendo todos estos beneficios, no te pierdas el sabor y la salud que brindan las fresas.

La bondad de la tarta de fresas ligera

Este es uno de los postres más populares y no puedes equivocarte. Más allá de la Nutella, está la deliciosa tarta ligera de fresas. Puedes elegir comprar la masa lista o hacerla desde cero.

(Foto: Canva)

Para ello vas a necesitar:

  • 2 huevos
  • 100g de azúcar morena
  • 80ml de aceite de oliva extra virgen
  • medio sobre de levadura química
  • 320g de harina 00

Para el relleno, por otro lado:

  • 400g de fresas
  • un limón
  • 500g de ricota de leche de vaca
  • 2 cucharadas de azúcar morena.

Preparación:

En un tazón lo suficientemente grande, bate los huevos enérgicamente o utiliza una batidora eléctrica. Añade el azúcar de caña y el aceite de oliva, sin dejar fuera el medio sobre de levadura. Una vez que esos ingredientes estén bien mezclados, agrega la harina, tamizada o poco a poco arrojada. Usando una espátula mezcla muy lentamente para que no se pierda el aire acumulado.

(Foto: Canva)

Para obtener una masa sin grumos, amasa con las manos después de haber logrado una consistencia adecuada de lo anterior. Envuelve y deja a un lado, es el momento de la ricota. Debes eliminar el exceso de agua, añadir una cucharada de azúcar y rallar el limón. Bate hasta que quede fina.

Para el final, toma la masa y estírala tapando un molde de 25cm de diámetro. Corta los sobrantes y haz pequeños agujeros en toda la superficie usando un tenedor. Agrega la mezcla de ricota y hornea durante 45 minutos con el horno a 180°C. Con las fresas cortadas en trozos pequeños, sazona con jugo de limón y una cucharada de azúcar. Deja reposar y una vez lista, deja que se enfríe y acomoda las fresas como más te guste.

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