Ecocidio, un crimen contra todos que por fin será penalizado

Las legislaciones de Suecia y Bélgica podrían incorporar el ecocidio como crimen, y se espera que en todo el mundo se expanda esta iniciativa.

Ecocidio (Foto: Adobe Stock)

La idea no es descabellada, al fin y al cabo hace años que hablamos de personas jurídicas como algo natural, refiriéndonos a empresas y corporaciones que tienen tanto o más derechos (desafortunadamente) que las personas propiamente dichas, por lo que elevar los delitos hacia el medio ambiente, a la categoría de “ecocidios”, representaría un paso muy importante hacia la protección del planeta.

¿Qué es ecocidio? Un nuevo término en la lengua, neologismo, que describe aquellos delitos que atentan contra la vida de todo un ecosistema, o que progresivamente implicarían la pérdida de la biodiversidad sobre un territorio. Es un nuevo crimen contra la humanidad, aunque no esté debidamente tipificado.

Todo el tiempo escuchamos sobre desastres naturales ocasionados por empresas, que luego terminan arreglando extra-judicialmente acuerdos multimillonarios por su accionar, y continúan con sus actividades hasta nuevo aviso, a veces como si nada hubiese pasado.

Hablamos de un poder económico monumental que tiene por objetivo la explotación de los recursos naturales como si fuesen infinitos, y la obtención de las mayores ganancias posibles al menor costo (o al altísimo costo de nuestro medio ambiente) que se puedan permitir.

Un breve repaso de la legislación ambiental

  • Unión Europea: El artículo 37 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea establece la protección del medio ambiente, no obstante ninguno se resuelve en fueros internacionales, si bien muchas veces se trata de problemáticas que trascienden fronteras, suelen resolverse en tribunales nacionales. ¿No es irónico?
  • América del Sur: Existen muchos países que al redactar o modificar sus constituciones nacionales garantizan la protección ambiental, como ha sucedido por ejemplo con Chile (logró un referéndum para analizar cuestiones prioritarias e incluir algunas cuestiones ambientales), Colombia (1993), Venezuela (1978), Brasil (1988), o las reformas en Argentina (1994), o Ecuador (2008).
  • Suecia y Bélgica: Avances sobre la incorporación de la figura de ecocidio a sus legislaciones nacionales, de eso se está hablando en estos momentos en Bélgica y en Suecia. Samuel Cogolati pertenece a uno de los partidos políticos belgas más importantes y es el impulsor de una ley que se espera que sea debatida y votada a la vuelta de las vacaciones de verano. A nivel mundial, se espera que esta ley trascienda los ámbitos locales de cada país y que se resuelvan estas cuestiones a nivel internacional.
  • Corte Penal Internacional: Actualmente la Corte Penal Internacional puede procesar delitos relacionados con el medio ambiente, pero sólo dentro del marco de los cuatro tipo de crímenes que están dentro de su jurisdicción: delitos de genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y crímenes de agresión. En caso de incorporarse este quinto tipo de crimen a su estatuto, significaría que quienes atenten gravemente contra la naturaleza serán arrestados, procesados y encarcelados.
  • Maldivas y Vanuatu: En 2019, dos pequeños estados insulares (República de Maldivas y la República de Vanuatu) pidieron a la Corte Penal Internacional que considerasen la posibilidad de contemplar dentro su jurisdicción al delito de ecocidio. Dos pequeñas voces de esperanza que necesitan del apoyo y el compromiso de todos los demás estados.

Una deuda pendiente mundial: el estado del derecho ambiental

En 2019, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente realizó la primera evaluación global del estado del derecho ambiental, y el balance no ha sido bueno. Allí se destaca que la mayoría de los acuerdos medioambientales celebrados en los últimos 50 años no se están cumpliendo, debido a las siguientes causas:

• Falta de coordinación entre los gobiernos
• Casos de corrupción
• Falta de información
• Escasa participación ciudadana

«No hay planeta B» (Foto: Adobe Stock)

Por supuesto resta mucho por debatir. ¿Qué actos comprendería? ¿Cómo medir su magnitud? ¿Qué penas le cabrían a los responsables? ¿Cómo incluir bajo una ley internacional a todos los países, cada uno de ellos con sus leyes ambientales propias y tan diferentes?

Seguramente serán cuestiones a determinar con el paso del tiempo pero el planeta no puede esperar más para protegerse del ecocidio.

Muchos son los antecedentes y la experiencia acumulada, lo importante es comenzar por algo concreto como una ley específica; pero vamos hacia este objetivo. Afortunadamente muchos políticos ya entienden que el medio ambiente es uno solo y dependemos de él para la supervivencia de todos los seres que lo habitamos.

Fuentes:
protectoresdelatierra.org
embajadaabierta.org

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