Machu Picchu, la ciudad ancestral que respetaba a la naturaleza

Inspirada su construcción en el respeto por la naturaleza, la ciudad inca de Machu Picchu mantiene su esplendor cinco siglos después en Perú.

Machu Picchu, la ciudad ancestral que respetaba a la naturaleza
Machu Picchu dejó una gran herencia de respeto por la naturaleza. (Foto: Adobe Stock)

Machu Picchu fue una ciudad destinada a ser habitada por las personas de la aristocracia inca y es considerada una obra magistral de la arquitectura e ingeniería. Pero una de sus más valiosas herencias es el gran respeto por la naturaleza que inspiró su construcción en los Andes peruanos, por donde serpentea el río Urubamba.

Se estima que Machu Picchu fue construida en el siglo XV -alrededor del año 1450- por Pachacútec, el gobernante que creó el Tahuantinsuyo o imperio inca. Pero la ciudad sagrada no se terminó en su totalidad y fue abandonada un par de generaciones después.

No se sabe bien la causa, pero coincidiría con la llegada de los conquistadores españoles. Lo cierto es que, durante siglos, permaneció abandonada. Y estaba tan bien integrada con el ambiente que solo los lugareños sabían de su existencia.

Hasta que fue guiado hasta allí el explorador Hiram Bingham, en 1911, el primero en dirigir una excavación arqueológica y mostrar Machu Picchu al mundo.

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Una imagen de la ciudad en ruinas, cuando fue conocida por Bingham en 1911. (Foto: nationalgeographic.com)

La curiosidad y admiración que despertó Machu Picchu desde entonces le dio popularidad y reconocimiento mundial. En 1983, la UNESCO la declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad, y en 2007 se convirtió en una de las siete Maravillas del Mundo Moderno.

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El aprovechamiento de los recursos del lugar

El lugar fue elegido por su altura para estar cerca de las deidades de los incas. Además de tener una ubicación estratégica porque estaba rodeada de grandes acantilados y selvas; esto le daba ventajas ante potenciales enemigos. Y tenía una sola entrada, así que tampoco se necesitaban muchos guerreros para protegerla.

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Las paredes están hechas con rocas poligonales que encajan perfectamente. (Foto: Dharmadatta – Pixabay)

En la ciudad vivían entre 300 y 1.000 personas pertenecientes a la familia del monarca inca, distribuidas en distintos tipos de viviendas. Además, contaban con un sistema de terrazas escalonadas donde sembraban alimentos.

Lo asombroso es que, con las pocas herramientas de la época, lograron hacer una construcción impresionante. Sin duda, los incas tenían grandes conocimientos para tallar las rocas de la zona con el hacha y el martillo. Usaban técnicas que les permitían cortar grandes bloques poligonales y desplazarlos con troncos por largas distancias.

Los cortes de las piedras eran de una gran destreza y técnica ya que, una vez apiladas, encajaban perfectamente.

Para hacer la ciudad, no hizo falta deforestar. Y la estructura quedo en total armonía con el entorno.

El legado de los incas en Machu Picchu

Los análisis geoarqueológicos determinaron que los incas construyeron Machu Picchu sobre una falla tectónica de manera intencionada, lo que les permitió romper las rocas con más facilidad.

Con ello, además pudieron aprovechar el agua de deshielo y de lluvia, y formar un sistema de drenaje que funciona hasta la fecha.

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Vista desde arriba, Machu Picchu tiene forma de cóndor, una de sus deidades. (Foto: viajeamachupicchu.org)

Los incas consideraban que la naturaleza transfería dones como la fortaleza, la sabiduría y la magia espiritual, por lo que no se dañaba lo que ofrecía o pertenecía a la Madre Tierra.

Las montañas y los ríos eran considerados lugares sagrados, de allí que la ciudad en lo alto de la montaña esté rodeada por el cañón del río Urubamba. Además, vista desde arriba Machu Picchu tiene forma de cóndor, una de las deidades de los incas.

Alrededor de esta enigmática ciudad circulan distintas versiones sobre cómo lograron construirla y colocar con tanta precisión las pesadas rocas. Pero lo que es innegable para todo aquel que la visite es que allí se siente la sabiduría de esta antigua civilización y su gran respeto y comprensión de la naturaleza.

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