Absolutamente preciado: más valioso que el oro pero liviano como una brizna de hierba

La naturaleza esconde secretos que muy pocos conocen, y éste es uno de ellos. ¿A qué nos estamos refiriendo? Se trata de un elemento más valioso que el oro, una maravilla de la naturaleza que solo los expertos codician por conocer su gran valor.

Este pedacito de naturaleza que es nuestro tema de hoy es tan apreciado debido a dos factores. En primer lugar, porque tiene múltiples beneficios para la salud de nuestro cuerpo, algo que no es fácil de conseguir de forma natural. Por otro lado, tiene una larga historia detrás suyo, y constituye una parte fundamental de muchas tradiciones. Naturaleza y cultura, pues, se funden en este producto. A continuación te diremos de qué se trata y cuál es la mejor forma de emplearlo.

(Foto: Canva)

Lo primero que se nos viene a la cabeza es por qué una simple hebra de hierba tiene tanto o más valor que el oro. Es decir, cómo puede un elemento tan basto representar un valor semejante.

Cabe resaltar que no se trata de una planta desconocida, pero sí quizás lo sean sus aplicaciones, las cuales son tan variadas que quizá parezca increíble que provengan del mismo producto. Hablamos de beneficios para el organismo, para la ropa, para la cocina. Incluso es un buen complemento para la salud del medio ambiente.

Todo lo que debes saber sobre esta planta aliada del ambiente

También conocida como oro rojo, esta brizna de hierba tiene una larga historia que comienza por Asia Menor y Grecia, culminando en Europa y posteriormente el resto del mundo. Todo comenzó con su transporte por la Ruta de la Seda, gracias a la cual fue posible para los occidentales entrar en contacto con sus múltiples bondades, las cuales elevan su valor increíblemente.

Si eres lo suficientemente atento y tienes un poco de conocimiento sobre el tema ya habrás descubierto de qué flor hablamos. ¿Te dice algo el «Risotto a la milanesa«? Así es… Crocus sativus es la flor en cuestión, o más conocida como azafrán.

(Foto: Canva)

Su fama se extiende allá lejos en medio oriente, incluso antes de Cristo. En el Cantar de los Cantares, IV, 14, se lo menciona explícitamente: «nardo y azafrán, cálamo aromático y canela, con todos los árboles de incienso, mirra y áloes, con todos los mejores bálsamos». En la Edad Media tuvo un papel importante en Italia, sobre todo en Sicilia donde era fácil cultivarlo gracias a su clima más bien seco.

Su producción puede ser bastante sostenible teniendo en cuenta que puede crecer en terrenos hostiles y con poca humedad. Pero a pesar de que no tiene dificultades para desarrollarse, su recolección y posterior procesamiento requiere grandes cantidades de esfuerzo, y debe ser hecho exclusivamente a mano. Entre otras cosas, se necesitan muchas precauciones y existe un momento muy específico para su cosecha. En concreto, si no se recoge antes del amanecer puede que pierda algunas propiedades.

Sus aplicaciones son muchas. En la cocina, por ejemplo, es un condimento bastante versátil, más allá de los arroces. Asimismo, es un posible elemento de cosmética y belleza corporal, gracias a la vitamina B2, que contribuye a la salud del cuero cabelludo y el cutis. Incluso tiene propiedades afrodisíacas, antidepresivas y tónicas.

Otro beneficio muy importante es su prevención de la osteoporosis. Ni que hablar de sus efectos contra la ansiedad. Por último, puede acompañar perfectamente cualquier de hierbas y también el café, pero no se reduce a estas bebidas. Todo esto, en fin, explica su gran valor y el porqué de su apodo: oro rojo.

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