La revolución que conmociona al mundo: La bomba que no destruye

Éstas son las últimas novedades revolucionarias. Las bombas a prueba de la naturaleza son el arma más poderosa y constructiva que existe.

Existen técnicas que van a revolucionar tu forma de percibir tu entorno; este es un trayecto de renacimiento para todo el mundo, constituyendo así, una promesa de esperanza. La constancia, el espíritu del sacrificio y la tenacidad deben ser transitadas con el método adecuado. El futuro puede darse con las bombas a prueba de la naturaleza.

(Foto: Canva)

Si el esfuerzo depositado en la construcción de armas de destrucción masiva estuviese en la restauración del medio ambiente, hoy nuestro planeta no tendría nada que envidiarle al Jardín del Edén.

Claramente no es el caso, pero podemos revivir el sueño de la sustentabilidad ecológica en algunas pequeñas cosas. La importancia de la Madre Naturaleza se hace patente, por ejemplo, cuando le explicamos a los niños el tránsito que lleva a la semilla a convertirse en árbol de frutos; sólo debemos recordarlo.

Bombas a prueba de la naturaleza

Nunca antes visto que queramos que se activen las bombas y que el mundo entero las conozca para que aprecie la unicidad de su idea, así como su creatividad y gratuidad. Efectividad garantizada.

(Foto: Canva)

Hablamos de un tipo de dispositivo explosivo, pero cuando hablamos de bombas hay flores. Por esto decimos que son a prueba de naturaleza. Veamos de qué se trata.

Las llamadas bombas de semillas son exactamente eso. Van a producir flores y frutos allí donde las detones. Muy fáciles de hacer, el creador de esta sensacional arma de “floración masiva” fue el botánico y filósofo Masanobu Fukuoka.

Durante la década del 30’ este invento fue desarrollado inspirándose en los egipcios que llevaban una estrategia similar a orillas del Nilo.

Compost o tierra combinada con bentonita. La bentonita es una arcilla en polvo. Las creamos como si fueran bombas y las lanzamos sin miedo. Pero a diferencia de las bombas tradicionales, no las tiramos sobre las personas, sino allí donde nada florece. Así vamos a favorecer el resurgimiento de la vegetación.

No hace falta mayor destreza en jardinería para desarrollarlas. Podría ser, de hecho, una excelente aproximación de los niños y adolescentes a la importancia de la sostenibilidad ecológica y el cuidado de la naturaleza. Una excelente actividad escolar.

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