6 consejos que te ayudarán a reducir tu huella alimentaria

Se calcula que en el mundo se desperdicia un tercio de los alimentos. ¿Cómo puedes asumir el compromiso para reducir tu huella alimentaria?

consejos para reducir tu huella alimentaria
La huella alimentaria permite medir el desperdicio de alimentos para así disminuirlo. (Foto: Joshua Hoehne – Unsplash)

En un contexto mundial donde se necesita alimentar cada vez a más personas, el desperdicio de comida resulta alarmante. Por eso, es vital reducir la huella alimentaria desde el origen de la producción de alimentos hasta el consumidor.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se desperdicia un tercio de alimentos en el mundo. Pero, ¿cómo darnos el lujo de malgastar alimentos cuando existen sectores sociales en los que hay hambre?

Hay que tomar acciones urgentes. Sobre todo si consideramos que para 2050 la producción de alimentos deberá incrementarse un 60% para satisfacer las demandas del planeta.

La huella alimentaria es una herramienta para medir el desperdicio y, así,  poder disminuirlo. Esto, requiere el compromiso de productores, los transportistas, comerciantes,  gobiernos. Y el de nosotros, los consumidores.

Algunos consejos para reducir tu huella alimentaria

Como parte de la problemática, debemos involucrarnos en tratar de resolverla. ¿Y cómo? revisando nuestras conductas de consumo de alimentos.

huella alimentaria
Algo simple que puedes implementar es comprar a granel o alimentos sueltos. (Foto: Jasmin Sessler – Unsplash)

Estos son algunos consejos que te ayudarán a reducir tu huella alimentaria:

  1. Compra responsablemente. Comprar solo lo necesario para evitar que los alimentos caduquen y se desperdicien. Lo ideal es tener una planificación semanal de comidas, para comprar lo justo. También, aprovechar las verduras y frutas “feas” estéticamente, que siempre pueden servir para caldos, salsas o postres.
  2. Considera las fechas de caducidad. Muchas veces, los supermercados liquidan los productos que están cerca de caducar. Puedes aprovechar para llevar los que necesites, no más. Ten en cuenta que las fechas de caducidad son estimativas y los alimentos se pueden consumir posteriormente a esas fechas.
  3. Congela alimentos. La mayor parte de los alimentos se pueden congelar. También puedes hacerlo si al cocinar te sobra comida. También cuando has comprado algo de más y no quieres desperdiciarlo.
  4. En los restaurantes, llévate lo que no has consumido. Los restaurantes suelen ser grandes desperdiciadores de comida. Todo lo que sobra en el plato de los comensales termina en la basura. Por eso, si no terminas tu plato ¡pierde la vergüenza y pide llevártelo a tu casa!
  5. Composta los residuos orgánicos. Si aún no tienes una compostera, es buen momento para hacer una. Compostar los desechos orgánicos permite crear abono para tus plantas o incluso para regalar, si es que no tienes. Así, todo vuelve a la tierra.
  6. Compra a granel o alimentos sueltos. Evita la utilización de envases que tardan tanto en degradarse. Lo óptimo es comprar suelto en comercios de cercanía. De esta manera, ayudas a pequeños productores y al planeta, porque reduces la contaminación por los empaquetados.

La cadena de responsabilidades en el desperdicio de alimentos

Para reducir la huella alimentaria se deben articular medidas conjuntas.

Por ejemplo, en lugar de descartar los alimentos poco atractivos, los productores podrían venderlos más baratos. El mismo criterio debería aplicarse para el momento del envasado, evitando el desperdicio de alimentos que sí se pueden consumir.

Otro punto es mejorar las condiciones de almacenamiento para impedir que los alimentos expiren o se pudran. En esto también interviene el transporte, que debe asegurar que los alimentos lleguen a destino en condiciones.

Paralelamente, los gobiernos deben comprometerse para ayudar a los productores en el tratado de los productos, otorgando subsidios para que se mejoren las instalaciones. Y establecer políticas que impidan el desecho de alimentos solo por cuestiones estéticas.

Finalmente, los gobiernos deben involucrarse en el tratado de los desechos, fomentando la separación de residuos para compostar lo orgánico y reciclar los envases.

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