Cueva de las manos: un viaje al pasado desde la roca

La Cueva de las Manos es un rincón al sur del planeta que alberga un testimonio sobre la vida primitiva de hace más de 9.000 años en la Patagonia.

Cueva de las manos: un viaje al pasado desde la roca
Las marcas de las manos en la roca, el impactante testimonio del paso de la humanidad por el cañadón del río Pinturas, hace miles de años. (Foto: Adobe Stock)

La Cueva de las Manos se esconde en el árido paisaje de la estepa patagónica argentina, en la provincia de Santa Cruz. Es un vestigio de los primeros pobladores de este inhóspito sitio de la Tierra ya que se estima que dejaron su marca allí aproximadamente en el año 7.300 a.C.

Este sitio arqueológico fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 1999. En esta cueva hay cientos de manos estampadas sobre la piedra, un conjunto pictórico que eriza la piel.

El arte de este monumento se completa con la magnificencia que le aporta el Río Pinturas en los alrededores. Este curso de agua discurre entre un cañadón de 150 kilómetros de largo con paredes que llegan a los 300 metros de altura en algunos sectores.

Un sitio de mucho valor abandonado al descuido

En la Cueva de las Manos también hay pictografías que representan a los animales de la región con los que tuvieron contacto estos antiguos pobladores. Llamas, guanacos, lagartijas y huellas de aves aparecen entre las figuras reconocibles. Además, hay muchos trazos abstractos.

Pese a su inconmensurable valor cultural, este sitio arqueológico no estuvo bien protegido y sufrió vandalismo. Por décadas estuvo dentro de una estancia privada, hasta que la Fundación Rewilding Argentina compró las tierras para la creación del Parque Provincial Cueva de las Manos. 

Este proceso se pudo concretar recién a mediados de 2020. Por los daños que sufrieron las pictografías, muchos tramos del paseo estaban enrejados, lo que dificultaba la buena visión de estos trazos milenarios para los visitantes.

En mayo pasado fue posible bajar la altura de las rejas ya que por la creación del Parque Cueva de las Manos ahora hay personal especializado cuidando el sitio. Así, las rejas de dos metros de alto se cambiaron por pasarelas con barandas de 90 centímetros.

Cueva de las Manos, encanto natural

Junto con la incorporación de guardaparques, se renovaron rampas y senderos de acceso. Además, se incorporó un sistema de señalética y cartelería con el que se conformó un circuito autoguiado de unos 45 minutos de duración.

La estepa patagónica es hogar también de una gran variedad de animales. En una visita a las Cueva de las Manos se pueden observar cóndores, choiques (una especie de ñandú pequeño), chichillones (una especie de conejo endémica de Sudamérica), guanacos. Y los más afortunados han podido divisar hasta pumas.

También puede interesarte:

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here