Cultivo sostenible de papas en Ruanda para combatir el hambre

Un agricultor de Ruanda implementó el cultivo sostenible de papas. Utiliza el método aeropónico (en el aire) y no depende del clima. 

Plantula de papa
Apollinaire Karegeya y una plántula de papa. (Foto: FAO)

Apollinaire Karegeya es un agricultor de Ruanda proveniente de una familia productora de papas que aplicaba métodos de cultivo tradicionales. Hasta que un día comprendió que la productividad era escasa y que necesitaba de la innovación para que sus cultivos fuesen sostenibles.

En tiempos de cambio climático, aumento de la población y disminución de las tierras cultivables por la expansión de las ciudades, Apollinaire logró implementar un nuevo método para sus cultivos de papas: el cultivo aeropónico. Es decir, una manera de cultivar papas sin la necesidad de ocupar tierra.

Mediante los sistemas aeropónicos se plantan semillas en trozos de gomaespuma que están insertos en macetas diminutas. Las pequeñas macetas permiten exponer la parte de arriba de la planta a la luz, y la parte de abajo a los nutrientes necesarios para su crecimiento.

El cultivo sostenible de papas: de la idea a la acción

Ante las necesidades de su población y las limitaciones para continuar con la manera tradicional de cultivo, Apollinaire supo que había que cambiar algo en el modo de producción agrícola.

Fue entonces cuando se enteró de los beneficios del método de cultivo aeropónico para obtener más abundancia en las cosechas de manera sostenible.

Plantula
Con el cultivo aeropónico, las plántulas no necesitan tierra para crecer. (Foto: FAO)

Luego de capacitarse en Europa con las técnicas aeropónicas, y gracias al apoyo del gobierno ruandés y otras entidades, comenzó a cultivar plántulas de papas en invernaderos en 2015. Así, se convirtió en uno de los pioneros en Ruanda en aplicar este método de cultivo.

Como no depende de las inclemencias del clima, Apollinaire puede cultivar tres veces al año. Obtiene tal abundancia de plántulas que no sólo las cultiva en su granja, sino que  también las vende a otros agricultores para que las planten en sus tierras.

El desafío de implementar algo nuevo

No todo fue fácil para este agricultor y los comienzos de su cultivo sostenible de papas.

Una vez que obtuvo gran cantidad de tubérculos debió guardarlos porque las plantas necesitan crecer durante cuatro meses antes de ser plantadas en la tierra. Surgió entonces el problema del almacenamiento, ya que al no tener instalaciones suficientes para conservarlos, muchos plantines se pudrieron.

Cajas de plántulas
Una plántula produce entre 30 y 50 papas (Foto: FAO)

Pero en el año 2018, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ejecutó un proyecto para que los pequeños productores pudieran tener producciones más eficientes. Apollinaire consiguió este apoyo y pudo optimizar las técnicas de almacenamiento. Además, sumó el respaldo de instituciones financieras, lo que dio a su trabajo un nuevo impulso.

Las mejoras consistieron en almacenar las plántulas en cajas para obtener el aire que necesitaban mientras esperaban su crecimiento. Pasado este tiempo, pudo vendérselas a otros agricultores sin que se pudran.

El apoyo de la FAO, fundamental para el desarrollo sostenible

Según el Banco Mundial, en Ruanda la agricultura ocupa el 80% de los empleos y cubre el 90% de las necesidades alimentarias del país. Por eso, crear un nuevo modelo agrícola resulta fundamental para reducir la pobreza.

Mediante la innovación de Apollinaire, una plántula puede producir entre 30 y 40 papas. Y la idea es que este tipo de sistemas pueda reflejarse en otros cultivos como las hortalizas.

El apoyo de la FAO al proyecto de Apollinaire no es casual, ya que éste cumple con tres de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU):

  1. Hambre cero. Según la FAO, se prevé que en Ruanda la población aumente de 10.5 millones en 2012 a 16.9 millones en 2032, por lo que también aumentará la demanda de alimentos. Sólo con la modificación del actual modelo productivo se podrá llegar a cumplir el objetivo de hambre cero.
  2. Industria, innovación e infraestructura. Para la ONU, estos son los tres pilares necesarios para dinamizar la economía y generar empleos. De allí que la FAO haya ejecutado el proyecto en Ruanda para llevar adelante los cambios necesarios.
  3. Vida de ecosistemas terrestres. Uno de los factores importantes del sistema aeropónico es que no requiere el uso de tierra para el crecimiento de las raíces. Al producirlas adentro de invernaderos con aire y nutrientes, se pueden cultivar independientemente del clima y sin degradar la tierra.

Lograr la réplica en el resto de los agricultores

Uno de los últimos obstáculos a los que se enfrentó Apollinaire fue que el resto de los agricultores aprendieran la técnica y la aplicaran. Al ser parte de una cultura agrícola tradicional, no era fácil que cambiasen de mentalidad.

Mujeres Rwanda
La agricultura en Ruanda ocupa el 80% de los empleos y genera el 90% de los alimentos. (Foto: furtherafrica.com)

La FAO ayudó al Apollinaire, capacitándolo para que publicitara la técnica en medios de comunicación locales como radios, periódicos, televisión y sitios web. Gracias a la divulgación, la demanda de sus plántulas creció exponencialmente. Llegó a ser tan grande que decidió comenzar a capacitar a más agricultores, para que ellos mismos comenzaran a producir los tubérculos para plantar o vender.

Para la FAO, el caso de Apollinaire es un ejemplo que se puede replicar en otros países del mundo. Y es que es necesario generar nuevos modelos de agricultura que alimenten, generen empleo y cuiden el planeta.

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