¿Por qué no deberías llamar mascota a tu perro o gato?

Si conoces el término especismo, probablemente comprenderás por qué algunos animalistas sugieren dejar de usar la palabra mascota.

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(Foto: Chewy – Unsplash)

Los activistas por los derechos de los animales pregonan el antiespecismo, que implica cambiar la visión que tenemos de los animales. Entre esos cambios está la manera de referirnos a los animales más cercanos como mascotas.

PETA, una ONG de defensa de los animales, sugiere sustituir mascotas por “compañeros” y dueños por “guardianes”. Aunque en la práctica, probablemente, se haya popularizado más el cambio de dueño por “su humano”.

La sugerencia de PETA generó un gran debate, a favor y en contra, por el uso de la palabra. Algo que desde la organización se celebró, porque era lo que querían hacer, cuestionar el lenguaje, que consideran especista.

¿Por qué no llamar mascotas a nuestros perros o gatos?

Decirles mascotas no significa que los perros o gatos se sentirán ofendidos por como los llamamos. Sino que el termino refiere a cómo los humanos percibimos a los animales y, en consecuencia, cómo los tratamos.

El debate que instauró PETA es una de las cuestiones centrales del antiespecismo: considerar que los animales no son objetos, sino individuos que sienten.

Perro
(Foto: Laurie Gouley – Pexels)

Al nombrarlos como mascotas se los cosifica y, por lo tanto, se verá afectado nuestro trato hacia ellos.

¿Qué implica modificar el lenguaje?

Para los animalistas antiespecistas, la mirada respecto a los animales implica no considerarlos como una propiedad sujeta a las necesidades de los humanos.

Por ejemplo, lo que sucede con los perros usados para que sean guardianes, que suelen ser condenados a vivir toda su vida encadenados o en un tejado.

(Foto: Yerlin Matu – Unsplash)

La palabra mascota tiene un sentido de pertenencia: son nuestros, somos sus dueños. La característica de individuo desaparece por el simple hecho que nos pertenece, y por lo tanto podemos hacer con ellos lo que queramos.

En consecuencia, modificar el lenguaje implica reconocer que los animales son individuos con derechos y necesidades propias.

El lenguaje acompaña los cambios de pensamiento

Como todo cambio en el uso del lenguaje, al principio puede haber oposiciones o ridiculizaciones. Pero no se trata solo de cambiar una palabra, sino que tiene un nivel más amplio.

Al igual que sucede con el antirracismo o el antisexismo, que también proponen modificaciones en el uso del lenguaje, el antiespecismo sugiere que el lenguaje debe reflejar este cambio de visión.

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(Sven Lachmann – Pixabay )

De igual manera, como la palabra mascota implica propiedad, si estamos de acuerdo con el planteo antiespecista podremos comenzar a llamarlos, simplemente, nuestros compañeros o, por qué no, amigos.

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