Tráfico de animales, el tercer negocio ilegal más grande del mundo

Después de la venta de drogas y de armas, el tráfico de animales silvestres es el negocio ilegal más cruel y lucrativo. Y amenaza a miles de especies.  

El cruel negocio del tráfico de animales
Cerca de 3.000 grandes simios mueren cada año por el tráfico ilegal. (Foto: Adobe Stock)

La codicia humana hace estragos en el planeta. Así, el tráfico de animales silvestres ha llegado a convertirse en un cruel mercado que mueve millones de dólares en el mundo.

Según el Instituto Jane Goodall, organización que lucha por la conservación de las especies y su ambiente, el comercio ilegal de vida silvestre (flora y fauna) es actualmente el tercer negocio ilegal más poderoso del mundo, después de la venta de drogas y de armas. Es, también, la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo.

Desde el año 2013, cada 3 de marzo se celebra el Día Mundial de la Vida Silvestre, con el fin de luchar por las especies en peligro de extinción y contra el tráfico de vida silvestre. Además, este año ha comenzado el Decenio para la Restauración de los Ecosistemas, tanto terrestres como marinos, como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles de la Organización de las Naciones Unidas para conseguir un futuro sostenible para todos.

El tráfico de animales silvestres en cifras

El tráfico de animales es un problema mundial que secuestra y mata diariamente a miles de vidas silvestres. Se comercia tanto con animales vivos, que son destinados como mascotas exóticas, como con sus pieles, cuernos, huesos, escamas, sangre o carne. O, simplemente, se los mata como tristes trofeos.

Estas son algunas de las cifras negras de esta actividad ilegal, según datos de WWF España:

  • El 97% de la población de tigres del mundo ha desaparecido y tres especies, de las nueve que existían, se han extinguido. Para que te des una idea, hoy hay más tigres en cautiverio que libres.
  • El mercado negro mata más de 20.000 elefantes cada año por su marfil. Solo por dar un ejemplo, en la reserva africana de Selous el 90% de los elefantes han sido asesinados por cazadores furtivos.
  • Las redes criminales también matan a más de 1.000 rinocerontes al año por sus cuernos, que pueden valer hasta 60.000 dólares por kilo. Además, los rinocerontes blancos han perdido al último macho de la especie.
  • Quizás no lo sabías, pero el pangolín es el mamífero más amenazado por el tráfico ilegal, y se han asesinado más de un millón de estos animales.

Otros felinos, como el leopardo de las nieves y el león, también se encuentran seriamente amenazados y sus poblaciones disminuyen drásticamente.

En cuanto a los gorilas y otros grandes simios, el Instituto Jane Goodall Argentina advierte que son especies amenazadas y muchas se encuentran en peligro crítico de extinción. «Al menos 3.000 grandes simios, inclusive los orangutanes, gorilas y chimpancés, se pierden cada año como resultado del comercio ilegal», afirma.

La caza furtiva en África y Asia

En África y Asia los tigres, elefantes y rinocerontes se llevan la peor parte. Estos animales son cazados de manera ilegal por el uso medicinal o de lujo que se le da al marfil, cuernos, pieles y huesos en ambos continentes.

marfil incautado
Una incautación de más de cuatro toneladas de marfil en la Republica Togolesa. (Foto: nationalgeographic.com)

Los cuernos de rinocerontes se consumen principalmente en Vietnam, donde se cree que el polvo de sus cuernos cura enfermedades. Los tigres, por su parte, son cazados por sus pieles y sus esqueletos.

Lo alarmante es que, según la WWF, este poderoso comercio ilegal es menos perseguido en comparación al de contrabando de armas y drogas.

América Latina y el contrabando de especies vivas

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, América Latina es dueña del 40% de la biodiversidad del mundo, que se encuentra principalmente en Brasil, Colombia, Ecuador, México y Perú.

Las especies más afectadas por el contrabando son las aves, los reptiles y los anfibios, y los principales compradores son Estados Unidos, Europa y Asia.

Los animales son transportados en las peores condiciones. Se los ha descubierto en envíos de paquetes, en botellas, atados a los cuerpos de las personas que intentan traspasar los límites entre países, entre otras tantas crueles modalidades.

Se calcula que en Brasil las aves que se incautan representan el 80% de las especies traficadas. Según la WWF, cada año se comercializan de forma ilegal 1,5 millones de aves vivas en el mundo.

Contrabando de loros
216 loros incautados en Argentina que iban en el baúl de un coche. (Foto: clarin.com)

Además, de la selva amazónica -territorio compartido por varios países de la región- se extraen monos, reptiles, serpientes, lagartos, tortugas, perezosos y marsupiales.

El fenómeno se da por varios motivos, siendo uno de los principales el mascotismo de especies salvajes. Y también por el coleccionismo, personas que son capaces de pagar cientos de miles de dólares para tener ejemplares que muchas veces se encuentran en vías de extinción.

La lucha contra el tráfico de animales silvestres

Desde 1973 existe la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, un convenio que actualmente está firmado por 183 países.

Es el marco regulatorio para el comercio de animales silvestres. Es decir, se permite la compra y venta de ciertas especies, pero bajo condiciones controladas que no traigan sufrimiento ni desequilibren los ecosistemas.

Así, cuando se decomisa a algún contrabandista, el país aplica las penas de acuerdo a su legislación. Lamentablemente, las penas suelen ser mínimas.

Las acciones para combatir el mercado ilegal dependen de la zona afectada. Por ejemplo, en África existen guardaparques armados que custodian los parques para evitar los cazadores furtivos. Se llega incluso a cortar los cuernos de los rinocerontes con anestesia para que no sean cazados (algo controversial ya que los animales pierden su principal defensa contra otros animales).

corte de cuernos
Una veterinaria cortando los cuernos de un rinoceronte de Sudáfrica para que no sea perseguido por cazadores furtivos (Foto: nationalgeographic.com)

En cuanto a América Latina, la actividad es muy difícil de controlar porque el mercado que demanda los animales vivos es muy grande. Son conocidas las «ferias» donde se consiguen animales exóticos con la complicidad de las autoridades.

Varias ONG han elaborado campañas para concienciar a los potenciales compradores de animales salvajes para tener como mascotas. Y es que se calcula que, por cada animal que capturado para la venta, han muerto 10 en el camino.

Concienciación, mayores controles y penas más duras

Aunque las poblaciones de las especies silvestres más perseguidas se han reducido fatalmente, la demanda de estos animales sigue en aumento en todo el mundo. A esto se suman la falta de espacios naturales para conservar a los animales libres.

La falta de controles es otra arista del problema. Estamos ante grandes redes de contrabando, organizaciones mafiosas que pagan “fianzas” ilegales o amenazan a los controladores.

Por otro lado, los campesinos de zonas pobres cazan a los animales a cambio de dinero, aunque por lo general son montos exiguos en comparación con el precio al que se venden los ejemplares.

¿Qué hacer entonces? No podrás detener el contrabando, pero si alguna vez observas a alguien que tenga un animal salvaje como mascota puedes denunciarlo a las autoridades de tu país. Y si descubres alguno de estos oscuros mercados, que muchas veces funcionan a la vista de todos, únete a alguna ONG para denunciarlo.

Por ultimo, nunca compres animales salvajes. De esa manera evitas ser el último eslabón de la cadena: el que demanda y sustenta este despiadado mercado.

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