Descubre cómo un voluntariado puede cambiarte a ti y al planeta

Buscar una causa que te parezca injusta y quieras modificar, y canalizarla con un voluntariado, te puede cambiar la vida.

En este momento vivimos rodeados de muchas injusticias, ambientales y sociales; la sensación que nos queda a veces tiene un sabor amargo difícil de digerir. Y eso, termina siendo energía negativa que nos perjudica. Por ello, el voluntariado puede ser una manera de canalizar esa energía en acciones, para sumar el granito de arena en tantos lugares que lo necesitan.

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Tu aporte como voluntario puede marcar la diferencia (Foto: RODNAE Productions – Pexels)

Quizás nunca te lo has preguntado, o tal vez aún no has encontrado cuál es la causa a la que puedes sumarte. Hay muchas necesidades en el planeta, eso lo sabemos, por eso sólo debes buscar dentro tuyo para encontrar lo que más te motive a ayudar.

Con toda seguridad, encontrarás el lugar en donde te necesiten, y el retorno que obtendrás a cambio será sin duda una experiencia enriquecedora. Probablemente, no haya algo tan reconfortante como ayudar a otros de manera desinteresada. Para ejemplificarlo, te contaré mi experiencia personal que marcó un cambio en mi vida.

De la impotencia a la acción

Hace 10 años, comencé a informarme sobre el asesinato de animales, y lo mal que la pasan muchos de ellos por nuestra culpa. Desde los mataderos, hasta las granjas de piel; y desde los laboratorios, a los zoológicos; todo ese maltrato era extremadamente duro de asimilar.

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La experiencia me sirvió para transformar la injusticia que sentía en acciones concretas (Foto: Facebook @animalsoy)

Hubo un despertar en mí, que primero me entristeció y me hizo pensar en el peor lado de los seres humanos. Eso me quitaba las ganas, y sobre todo me hacía esquivar esa oscura realidad, porque realmente me afectaba mucho saber todo lo que pasaba.

Por suerte, coincidí con un grupo de personas que estaban movilizadas por lo mismo, y pensamos de qué manera podríamos hacer algo que marque una diferencia para aplacar el sufrimiento de los animales. Al menos, el de aquello que teníamos más cerca.

Vivíamos en una ciudad en la cual no había organizaciones que hagan acciones específicas por los animales más olvidados: los del zoológico. Fue entonces que decidimos comenzarlas nosotros.

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Mi despertar, ayudó a despertar

Lo primero que hicimos fue capacitarnos: leímos, estudiamos y nos preparamos. Buscamos evidencia científica acerca de qué sienten los animales en cautiverio y pensamos estrategias para ayudar a los del zoológico de nuestra ciudad.

Decidimos empezar una campaña que duró mas de dos años, que implicaba pararnos en la puerta del zoo con carteles y folletos informativos, mostrando todo lo que habíamos aprendido.

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Con el correr del tiempo cada vez se sumaron más voluntarios (Foto: Facebook @animalsoy)

En ese momento, el zoo se llenaba todos los fines de semana y había colas de personas para ingresar. Así que nos parábamos con nuestros carteles en silencio, y entregábamos folletos a aquellas personas que veíamos que nos miraban con curiosidad.

Allí comenzaban sus preguntas: que «cómo podían ver a los leones y a las jirafas si no era en el zoo?», que «iban al zoo por los niños», y muchas cosas más. Para todas teníamos la respuesta, que era más bien una pregunta: «¿Alguna vez pensaste que los animales que ves en esas jaulas no son ni la sombra de lo que deberían ser?«. Luego, explicábamos las causas, y les decíamos que, si decidían entrar, prestaran atención a la conducta de esos animales.

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Para nuestra sorpresa, muchas personas al salir nos buscaban y nos decían “tienen razón, esto está mal; esos animales están sufriendo mucho y están enfermos psicológicamente; no volveremos”.

Quizás no haya sido mucho, pero cada cambio de visión que logramos en esas personas, lo festejamos como un gran triunfo, con la esperanza que el mensaje se replique. Fue un trabajo agotador, pero permitió que para muchas personas el zoo deje de ser considerado un lugar de entretenimiento, para entenderlo como lo que realmente es: una cárcel de animales enfermos y tristes.

Busca tu causa

Mi experiencia fue motivada por intereses personales, no estoy insinuando que debas salir corriendo a ayudar a alguna causa animalista (aunque en lo personal, confieso que deseo que los humanos dejemos de considerar a los animales como nuestra propiedad).

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Hay muchas causas, sin duda la tuya te está esperando (Foto: RODNAE Productions – Pexels)

Transmito mi experiencia porque me parece la mejor manera de tocar alguna fibra de empatía que tengas dormida, y si algo te parece injusto, te sumes como voluntario. Te aseguro que experimentar el intento de hacer de este mundo un lugar mejor, te llenará, porque no estarás haciéndolo por ti, sino por otro u otros. Y eso es lo que el mundo necesita.

En internet, está lleno de ONG que se dedican a todo tipo de causas, sólo tienes que buscar cuál es la tuya. Puedes ser voluntario para ayudar a personas en estado de vulnerabilidad, al medio ambiente, a transmitir conocimientos, o a donar tus manos para algún trabajo que lo requiera.

Si nunca lo has hecho, no esperes más, el momento adecuado es cuando te decides a hacerlo.

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