Toma nota de esta deliciosa receta de albóndigas de berenjenas

Estamos en condiciones de asegurarte que esta receta de albóndigas de berenjenas es un éxito rotundo. Es un tanto laboriosa, ¡pero vale la pena!

Toma nota de esta deliciosa receta de albóndigas de berenjenas
(Foto: Adobe Stock)

Berenjenas, queso rallado y no mucho más. Lo que sí vas a necesitar para preparar esta receta de albóndigas de berenjenas es dedicarle tiempo, no es una de esas recetas para salir del paso. Pero una vez que estén listas y las pruebes verás que no te arrepentirás.

La tomamos prestada la youtuber Paulina Cocina, quien afirma que es «quizás la mejor receta vegetariana del canal». Pues la hemos probado y sin dudas es una delicia.

Tal como ella misma recomienda, puedes combinarlas con salsa de tomate. Además, es una receta vegetariana ideal para congelar. ¡Eso te devolverá el tiempo empleado en hacerlas!

Paso a paso para tus albóndigas de berenjenas

Con las cantidades que te indicaremos podrás preparar unas 12 albóndigas. ¡Toma nota!

Necesitarás:

  • 1 berenjena grande
  • Queso rallado (1/2 taza)
  • Pan rallado (1/2 taza)
  • 1 clara de huevo
  • Aceite de oliva
  • Condimentos: sal, ajo en polvo, pimienta.

Para una versión vegana, puedes reemplazar la clara de huevo y el queso por otros ingredientes o bien preparar unas albóndigas de lentejas con la receta de Ecocultura.

 

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Procedimiento:

Para comenzar, corta la berenjena en láminas. A medida que las vayas cortando, colócalas en un plato o fuente con un poco de sal para que vayan sudando. Este paso es importante para quitarles amargor.

Pasada media hora, puedes lavarlas o solo secarlas con papel absorbente o un paño de cocina. A continuación, dóralas por ambos lados en una sartén con aceite de oliva.

Una vez doradas, llévalas a un mixer o batidora con sal, pimienta, ajo en polvo, el queso y el pan rallado. Debe quedar una consistencia lisa. Pon la mezcla en un bol y agrega la clara de huevo uniendo bien.

Y llegó el momento de armar las bolitas. Para esto tenemos el mejor truco: mojarte las manos. Una vez listas, pásalas por un poco de pan rallado. Ahora tienes tres opciones: guardarlas en frío para que adquieran más consistencia; congelarlas; o bien dorarlas en un poco de aceite de oliva ¡y comerlas enseguida!

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